sábado, 7 de febrero de 2015

El paraíso perdido


Hay
ciertas tardes
con un dulce olor a durazno,
de música melancólica
que se esparce por el jardín,
en que me asomo al ayer
y te sueño;
entonces me siento
como Adán
cuando en tardes 
como éstas
desde la lejana tierra
contemplaba nostálgico
el paraíso perdido. 

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